29 de jan de 2017

México reclama do "Muro do Trump", mas construiu muro na fronteira com a Guatemala. O muro da vergonha


“El muro de la vergüenza” construido por México en su frontera con Guatemala

Gobierno de México construye de manera unilateral un bordo que delimita la frontera del país con Guatemala, estructura que es conocida en aquel país como “el muro de la vergüenza”, términos similares a los que utilizan los habitantes de la frontera norte para referirse a la valla que construyó Estados Unidos para evitar el flujo de migrantes.

Notícia Libre - El 7 de julio de 2014, tres meses antes de que Yader corriera por entre los recovecos de una montaña para evitar ser “cazado” por delincuentes y autoridades, el presidente Enrique Peña Nieto presentó en el municipio chiapaneco de Playas de Catazajá el Programa Frontera Sur.

El propósito de esta iniciativa, explicó el mandatario, es doble: por un lado, proteger los derechos de los migrantes cuando éstos se internan ilegalmente en México; y, por el otro, ordenar los cruces internacionales. Para ello, el presidente mandó la ejecución de cinco líneas de acción, entre las que se encuentran la obtención de una Tarjeta de Visitante Regional, combatir el tráfico de personas, y crear “centros de atención integral” en la frontera con Guatemala. Todo ello, siempre desde un enfoque de “protección al migrante”.

“El Programa Frontera Sur es un ejemplo de cómo se puede mejorar el trato a los migrantes”, aseveró el presidente de Guatemala, Otto Pérez Molina, invitado especial al evento, quien agradeció en varias ocasiones a Peña Nieto su “visión humanitaria” en el tema migratorio.

Sin embargo, pasada la euforia de los aplausos, organizaciones civiles y académicas, como la Clínica Jurídica de la UNAM, han señalado que la iniciativa del presidente es, en realidad, un plan que “se hizo al vapor” como respuesta a la presión de Estados Unidos para frenar el flujo migratorio.

Un plan, además, que no explica cómo se llevarán a cabo las acciones que plantea, y del que no hay información pública más allá del anuncio de Peña Nieto y del documento publicado un día después en el Diario Oficial de la Federación (DOF). Y un plan, en definitiva, que lejos de tener una “visión humanitaria” ha convertido a México en un coto de caza, en el que las autoridades han arrinconado a migrantes como Yader a tomar rutas alejadas de las poblaciones, donde los criminales los están esperando.

La empresa Ferrocarril del Sureste, propiedad de Grupo México, instaló una barda de concreto antinmigrantes.
La empresa Ferrocarril del Sureste, propiedad de Grupo México, instaló una barda de concreto antinmigrantes.

“Del Plan Frontera Sur sólo sabemos que hay dos hojas que presentó Peña Nieto. A partir de ahí, no hay nada. Hemos ido a la PGR, al Ejército, a la Policía Federal y a Migración, y nadie dice nada. Lo único que (sus funcionarios) saben es que esto viene de arriba, y que ellos tienen orden de detener y deportar”, señala el director de la casa del migrante La 72 de Tenosique, Tabasco, Fray Tomás González.“Lo cierto es que, hasta ahora, les ha salido muy bien el Programa. México está haciendo detenciones y deportaciones masivas de personas sin importarles quiénes son solicitantes de refugio por la violencia en Centroamérica”, agrega el activista, que como prueba de sus palabras remite a las cifras oficiales del Instituto Nacional de Migración, las cuales son reveladoras: 2014 fue el año con más capturas de migrantes desde 2007.

Así, de acuerdo con la Unidad de Política Migratoria del INM, en 2014 se registraron 119 mil 714 eventos de detención de centroamericanos.

Cabe precisar que un migrante puede ser detenido varias veces por las autoridades, por lo que estos “eventos de detención” no representan el número total de extranjeros capturados, sino el número de veces que se llevaron a cabo detenciones. Aún así, esta cifra significa que las detenciones aumentaron 48% en comparación con 2013; 46% si se compara con 2012; y 92% y 85% en relación a 2011 y 2010.

En el sur, cuatro estados concentran el 75% de las detenciones: Tabasco, Chiapas, Veracruz, y Oaxaca. En estas entidades las estadísticas muestran también una notable evolución en comparación con 2013: en Tabasco las capturas aumentaron 101%; en Chiapas, 46%; en Veracruz, 40%; y en Oaxaca, 24%.

En 2015 la tendencia de detenciones se mantiene al alza. En enero –mes en el que la migración es menor debido a las condiciones climatológicas adversas en la frontera Norte-, el INM registró poco más de 14 mil eventos de detención; cifra 123% mayor a la de enero de 2014. Desde 2006, nueve años atrás, no se tenía un dato tanto alto.

En cuanto a los migrantes menores de entre cero y 17 años de edad, en 2014 se realizaron 23 mil 096 eventos de detención en México, 140% más que en 2013.

“Es cierto que la población migrante infantil está viviendo una tragedia. Pero no es una tragedia que haya sucedido sólo entre abril y junio del año pasado, cuando se mostraron las fotos en las que menores de edad aparecían hacinados en los centros de detención de Texas. Esto es algo que ya viene de años atrás”, aclara el director del albergue La 72, Fray Tomás González.

“Por eso creemos que este mito de la migración infantil fue el verdadero pretexto para cerrar la puerta del sur de México –recalca el activista-. Y por supuesto que esto viene de Estados Unidos, tal y como se vio en la reunión que tuvieron Peña Nieto y Obama (el 6 de enero de 2015), en la que Peña dijo que México iba a seguir cooperando con Estados Unidos en el sellamiento de la frontera con Guatemala”.

“Se ha puesto más difícil cruzar México que Estados Unidos”

“No sabemos qué ha pasado –Orlin, hondureño de 24 años y ojos verde aceituna encoge los hombros sin perder de vista la posición estratégica de las fichas sobre el tablero de ajedrez-. Pero se ha puesto muy difícil la situación en México. Creo que ahora es más difícil para nosotros cruzar México que cruzar a Estados Unidos”.

Frente a él, un salvadoreño de 46 años que prefiere omitir su nombre, alto, flaco, y también de ojos verdes, se acaricia el bigote ralo que le hace una sombra en el labio superior y asiente con la cabeza.

“En el camino ahora hay muchos retenes. Ya no puedes ni caminar 15 minutos en combi sin que te salga la mentada volanta (camioneta) de migración, o sin que te encuentres un control -lamenta el hondureño, quien repone fuerzas y ánimo en el albergue Hermanos en el Camino, en Ixtepec, Oaxaca-. Además, en la combi tampoco puedes ir tranquilo. Los choferes están aliados con los de Migración; si te ven subir con mochila los llaman por teléfono para que se pongan adelante, y si no les das dinero te entregan con ellos. Por eso hemos tenido que tomar la opción de caminar”.

A unos metros de distancia de donde los indocumentados juegan la partida de ajedrez, detrás de una puerta enrejada del albergue Hermanos en el Camino, una solitaria fila de vagones se desliza sobre los rieles emitiendo un lúgubre ruido metálico.

Ante la escena, se cuestiona a los dos centroamericanos sobre los riesgos de viajar en un viejo ferrocarril de carga, y sobre la medida del gobierno de mexicano de impedir que los indocumentados suban a ‘La Bestia’.

“Sí, el tren es peligroso –admite Orlin, que voltea la mirada aceitunada hacia el ferrocarril que pasa a lo lejos-. Pero por culpa de migración nos toca buscar rutas que son más peligrosas que ese tren. En los caminos hay robos, secuestros y violaciones, ¡y ahí no hay ninguna autoridad que te cuide! –extiende los brazos, dejando a la vista su apellido tatuado con letras góticas en el antebrazo derecho-. En el tren, al menos tienes un chance de escaparte. Pero caminando solos por la montaña, ¿qué podemos hacer? –traza de nuevo una cruz en el aire-. ¿Si nos matan en el monte quién se va a dar cuenta?”

El salvadoreño de 46 años rompe el silencio y la concentración de la partida de ajedrez. Se acomoda la gorra sobre la cabeza menuda y comienza a relatar que él también fue asaltado, “como todos los migrantes que estamos en este albergue”.

“Nos bajamos del tren para rodear un retén y cerca de las vías nos salieron tres personas. Nos quitaron 20 pesos, nos tiraron al suelo y, como no traíamos más dinero, nos agarraron a patadas”, cuenta el migrante, que apunta a las autoridades como las responsables de las agresiones.

“Para mí, esto es culpa de Migración. Porque ahora andan en las vías correteándonos, y ya nos persiguen hasta con los soldados, como si fuéramos los peores criminales. Y no se dan cuenta de que están dando de comer a los asaltantes porque, cuando nos persiguen, nosotros nos metemos a la montaña. Y allí es donde vamos a caer en sus manos”.

“Entonces –remata-, es mentira eso que dice el gobierno de México de que con ese plan nos van a proteger. ¿O es que protegernos es perseguirnos como animales? –cuestiona enojado-. Yo creo que protegernos sería que nos dijeran: ‘muchachos, no se suban al tren porque la cosa está así con los delincuentes’. Pero lo que están haciendo es ponernos en bandeja para los criminales. Nos están mandando pal matadero”.

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